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IBAGUÉ - COLOMBIA, 03.Diciembre.2020
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Secretaría Desarrollo Económico
  |   10.Noviembre.2020   |   Por:  
Carolina Toro

¿Diciembre en aislamiento obligatorio?

Carolina Toro
Crédito: 
Internet
En meses pasados advertí la necesidad de militarizar la ciudad para hacer cumplir el toque de queda, siete meses después, fue una realidad, pues la indolencia fue tan grande, que muchos salieron a las calles a celebrar por el Deportes Tolima y por Halloween. Por: Carolina Toro.
Salud Tolima

Ante la reiterada pedagogía por diferentes medios, buscando sensibilizar a los ibaguereños sobre las medidas de autocuidado para evitar contagios, los ibaguereños continúan sin acatar las medidas y la prueba de ello se encuentra en el segundo pico que estamos viviendo, en donde ya vimos alrededor de mil contagios en un fin de semana. Si bien es cierto el comportamiento de los ciudadanos no ha sido bueno, tampoco lo ha sido el de las EPS, quienes salen a excusarse con argumentos pobres como la alta demanda, como si tener el diagnostico el día 11 desde el contagio, sirviera mucho cuando no se es asintomático. El certificado de aislamiento debería evitar el contagio múltiple si se cumple; sin embargo, aquí surge otro problema y es el reconocimiento del pago por incapacidad que se genera con el cese de actividades cuando las mismas no son susceptibles de prestarse desde el domicilio. Aquí de nuevo, los mas vulnerables siguen siendo los más afectados, pues lograr respuesta de la EPS o de la ARL es ya un gran reto, y cuando lo hacen, en muchos casos responden que no generan incapacidades, lo cual significa que el trabajador pierde esos días de salario, a menos que los pierda el empleador, si tiene los recursos y el corazón para pagarlos. 

Esta compleja enfermedad ha mostrado ciertos patrones en términos de síntomas, pero no son una regla general, pues en muchos casos confirmados en nuestra ciudad, los contagiados no han reportado fiebre, por ejemplo, lo que no quiere decir que no se tenga la capacidad de contagiar a otros. 

La solución pareciera no depender de cada individuo porque las necesidades en nuestra región numerosas. Gran parte de la población debe salir a diario a exponerse para conseguir su sustento diario y en muchas ocasiones, carecen de los medios para poder protegerse del virus. Por otro lado, no hay una verdadera conciencia de autocuidado y mucho menos, del cuidado colectivo.  No es Ibagué, es la condición humana, pues esto que ocurre en Ibagué, ocurre en todo el mundo, con la diferencia de no tener los recursos de países desarrollados que pueden garantizar una atención oportuna a quien llegara a necesitar de una cama en la UCI. Aquí nuestras autoridades ya tuvieron que declarar la alerta roja hospitalaria, decretar toques de queda y fortalecer el discurso de responsabilidad y cumplimiento de las normas de autocuidado. La inmunidad del rebaño va perdiendo fuerza y con ella, la esperanza de ver un escenario de no contagio en el corto plazo. En meses pasados advertí la necesidad de militarizar la ciudad para hacer cumplir el toque de queda, siete meses después, fue una realidad, pues la indolencia fue tan grande, que muchos salieron a las calles a celebrar por el Deportes Tolima por Halloween, sin dejar de mencionar las famosas fiestas clandestinas que ahora hacen en fincas a las afueras de la ciudad, según lo que han evidenciado algunos medios de comunicación. 

Siete meses “piloteando” la crisis no han sido suficientes para lograr por lo menos una meseta en las gráficas de contagio, por el contrario, vamos por el segundo pico y con gran escepticismo veo que pueda haber celebraciones decembrinas con ausencia de restricción. Como van las cosas, con 17 muertos diarios y en ascenso, lo mas sensato es que continuemos con los toques de queda que no van a evitar el 100% de los contagios, pero si por lo menos van a posibilitar que quien necesite de una cama en UCI, pueda acceder a ella y tenga mayores probabilidades de salvar su vida.  

Sin salud no puede haber reactivación económica y vamos a continuar apareciendo a la cabeza de indicadores como desempleo y pobreza. No olvidemos que la pobreza y la inseguridad van de la mano. 
Ayer tuvimos la buena noticia de la vacuna de Pfizer, la cual tendría una efectividad del 90%, pero aún faltaría mucho para que llegara a nuestro país. Por ahora lo único que nos puede salvar, es continuar cuidándonos, y dado que el nivel de indisciplina es tan grande, empeñarnos por fortalecer nuestras defensas, depositar nuestra fe en lo que cada uno quiera, con tal de lograr esa paz y tranquilidad que no solamente favorecerá nuestro sistema inmune sino nuestra salud mental. 

Los invito a no olvidar que el otro existe y poder ver las necesidades de nuestro prójimo como señales u oportunidades para amar y compartir los beneficios de los cuales muchos aún gozamos. A esta hora, mientras usted lee esta columna, muchos no han comido, sufren maltrato y abandono producto de la crisis económica en los hogares y un sinnúmero de efectos lamentables que sin duda marcará generaciones enteras.  Siga poniendo sus manos en el agua y el jabón y de paso en su corazón para ayudar a los mas vulnerables e invisibles. Entre todos podemos.