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Erika Palma se despide del IBAL: ¿el primer paso hacia una candidatura a la Alcaldía de Ibagué?

Erika Palma renunció a su cargo de planta en el IBAL tras más de 14 años en la entidad, en medio de versiones que la ubican como posible aspirante a la Alcaldía de Ibagué en 2027.
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Eirka Palma
30 Sep 2026 - 7:58 COT por Ecos del Combeima

Con un mensaje cargado de nostalgia y publicado en sus redes sociales, la ingeniera Erika Melissa Palma anunció su renuncia al cargo de planta que ocupaba en el IBAL, poniendo fin a un ciclo de más de 14 años dentro de la entidad y cerrando, de paso, uno de los capítulos más visibles de su carrera en la administración pública de Ibagué.

"Renuncio con el dolor en el alma, pero con la satisfacción inmensa de saber que lo entregué todo", escribió, en un texto que mezcla el balance personal con un tono que muchos ya leen en clave electoral. La salida llega poco más de un año después de que Palma dejara la gerencia general del IBAL, en julio de 2025, tras más de tres años y medio al frente de la empresa y en medio de crecientes cuestionamientos del Concejo por el manejo presupuestal, sanciones de la Contraloría y episodios como la crisis de agua en la comuna Siete, que la mantuvieron en el centro de la controversia. 

Aranda la reemplazó entonces por Roberto Santofimio y reubicó a Palma como gerente de Proyectos Estratégicos, un cargo que, según el propio concejal Andrés Zambrano, uno de sus críticos más constantes, no maneja presupuesto ni capacidad de ejecución y que en la práctica quedó reducido a un rol de "apoyo logístico". Ese movimiento ya se leyó en su momento como un distanciamiento político, más que administrativo, entre Palma y el círculo más cercano de la alcaldesa, aunque sin romper del todo su vínculo con el legado del exalcalde Andrés Hurtado, de quien fue una de las funcionarias de mayor confianza.

Del despecho institucional al radar electoral

La renuncia de ahora no es, entonces, un hecho aislado, sino el desenlace de un distanciamiento que se veía venir desde hace más de un año. Y llega en un momento políticamente sensible: desde julio pasado circulan versiones que ubican a Palma como una eventual aspirante a la Alcaldía de Ibagué en 2027, impulsada por su perfil técnico, su conocimiento del sector de infraestructura y agua potable, y la base de reconocimiento público que construyó, no sin roces al frente del IBAL. 

Hasta el momento no existe una confirmación oficial de una candidatura, y el mensaje de despedida, aunque emotivo, no menciona explícitamente una aspiración política; de hecho, insiste en que se trata de un "hasta pronto" y no de un adiós a la ciudad, una fórmula habitual en quienes buscan mantener vigencia pública sin cerrarse puertas. Pero la lectura política del momento es difícil de evitar: una funcionaria con más de una década de trayectoria institucional, que se despide subrayando su cercanía con "cada uno" de los ibaguereños y su compromiso con "mejorar la calidad de vida" de la ciudad, en el arranque de la carrera por la sucesión de Johana Aranda, encaja con el manual clásico del prelanzamiento.

Lo que viene

El interrogante ahora es si Palma decide dar el paso formal hacia una campaña, y con qué respaldo político lo haría, teniendo en cuenta que su capital político está históricamente asociado al hurtadismo, un sector que la actual administración ha buscado mantener a distancia. Su salida se suma, además, a un tablero municipal que ya venía moviéndose con fuerza de cara a 2027: la disputa por la Presidencia del Concejo, los coqueteos entre Aranda y sectores como el de Miguel Barreto o el Centro Democrático, y ahora la posible irrupción de una figura con perfil técnico y trayectoria en el sector de servicios públicos, que podría disputar precisamente el terreno de la "ejecución de obras" que la propia alcaldesa ha reivindicado como su bandera. Las próximas semanas dirán si el mensaje de despedida de Palma fue apenas un cierre de ciclo laboral o el primer capítulo de una nueva carrera política.