Lo que Colombia le dijo al mundo en Cartagena y lo que el Tolima debería estar escuchando
El pasado 1 de septiembre, Cartagena fue sede de ANDICOM 2026, el congreso de tecnología y negocios más importante de América Latina en su edición número 41. Más de 6.500 asistentes, 2.400 empresas participantes y la Unión Europea como región invitada de honor. No fue solo un evento de tecnología. Fue el escenario donde el nuevo gobierno colombiano puso sobre la mesa, por primera vez ante miles de empresarios e inversionistas, cuáles son las apuestas estratégicas del país para los próximos años.
El vicepresidente José Manuel Restrepo fue quien llevó esa agenda. Sus palabras en Cartagena no fueron protocolo. Fueron una hoja de ruta concreta en torno a cinco frentes: talento humano orientado a inteligencia artificial y computación cuántica, energía como condición para el desarrollo tecnológico, conectividad e infraestructura digital, inversión extranjera y servicios basados en conocimiento. Todo enmarcado en lo que el gobierno llama Patria Milagro, una apuesta de largo plazo que Restrepo describió como el propósito de que Colombia sea protagonista en el futuro de la humanidad hacia 2050.
Uno de los datos más concretos y verificables que dejó el evento fue el anuncio de inversiones por cerca de 2.000 millones de euros, equivalentes a unos 8 billones de pesos, comprometidas por 43 empresarios de la Unión Europea para los próximos cuatro años en Colombia. El congreso reunió además cerca de 7.000 potenciales inversionistas. Son cifras que hablan de un ecosistema que está atrayendo capital real, no solo intención.
Hay una frase del vicepresidente que merece particular atención desde el Tolima: "No hay desarrollo en inteligencia artificial sin energía." Restrepo habló de lo que llamó adición energética, es decir, ampliar la generación eléctrica del país en lugar de solo sustituir unas fuentes por otras, con apuestas en energía solar y eólica en el Caribe, pequeñas centrales hidroeléctricas y una transformación regulatoria para explorar la energía nuclear. Esa conversación sobre energía no es solo tecnológica. Es territorial. Y un departamento como el Tolima, con vocación hídrica, agroindustrial y ubicación estratégica en el centro del país, debería estar leyendo esa agenda con mucho cuidado, porque las oportunidades que genera no llegan solas a los territorios que no se preparan para recibirlas.
El otro dato que vale la pena traer a esta reflexión viene de Cintel, el centro de investigación tecnológica que organiza ANDICOM. Su estudio más reciente reveló una brecha que debería preocupar a cualquier empresario regional: el 48% de los colombianos ya usa inteligencia artificial en su vida cotidiana, pero solo el 18% de las empresas la ha incorporado de forma organizada en sus procesos. Y el 40% de las mipymes no tiene planes de adoptarla en el corto o mediano plazo. Esa distancia entre el ciudadano y la empresa no es una curiosidad estadística. Es una señal de lo que viene: las organizaciones que no desarrollen capacidades digitales reales en los próximos años no van a competir en el mismo mercado que las que sí lo hagan. El 9% de compañías que Cintel llama pioneros digitales ya capitaliza la inteligencia artificial cinco veces más rápido que el promedio. La diferencia entre ese 9% y el 40% que ni siquiera tiene planes no es de presupuesto. Es de decisión.
Para el empresario tolimense, la lectura de lo que ocurrió en Cartagena en septiembre no debería quedarse en el titular de un congreso nacional lejano. Debería traducirse en preguntas muy concretas sobre su propio negocio. ¿Qué procesos de mi empresa podrían ser más eficientes con herramientas digitales que hoy existen y no requieren grandes inversiones? ¿Estoy formando a mi equipo en las competencias que el mercado va a exigir en los próximos tres años? ¿Mi negocio está en condiciones de conectarse con las cadenas de valor que la inversión extranjera va a generar en el país? Esas no son preguntas del futuro. Son las preguntas del presente que el que responda primero va a tener una ventaja real sobre quien las siga aplazando.
Colombia le está diciendo al mundo que tiene talento, que tiene territorio y que está lista para jugar en las ligas de la economía digital global. Lo que el Tolima necesita decidir es si va a estar dentro de esa conversación o va a verla desde afuera.