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“Chao marcas”, ¿hola UT?

Si el conocimiento transforma, el desconocimiento deforma.
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5 Oct 2026 - 11:16 COT por Andrés Forero

Y esa parecería ser la consigna con la que la nueva administración de la Universidad del Tolima pretende "refundar" la única Universidad Pública del departamento, incluyendo su propia versión de identidad visual.

Aunque es fácil, desde la estética, vender la teoría del cambio, reemplazando los elementos de la imagen corporativa, también sería importante que la nueva administración no desconociera las disposiciones legales vigentes en esta materia.

La Ley 2345 de 2023, también conocida como "Chao Marcas", dispuso regulaciones que permitan unificar la imagen de las entidades estatales a través de la implementación del Manual de Identidad Visual, prohibiendo las marcas de gobierno con el fin de impedir que se pierda la identidad institucional, además de establecer medidas que permitan la austeridad en la publicidad estatal.

Es claro que las universidades públicas son entes universitarios autónomos, con un régimen especial derivado del artículo 69 de la Constitución.

Pero autonomía universitaria no es igual a ausencia de obligaciones legales.

De hecho, el Departamento para la Función Pública identifica expresamente a las universidades como instituciones autónomas entre las que debe implementarse la Ley 2345 y actualizar su Manual de Identidad Visual.

Para no dar lugar a ambigüedades o interpretaciones jurídicas, la entidad relacionó en una lista más de 15 mil entidades públicas y determinó cuáles deben o no adoptar la normativa, incluyendo en la posición 6241 a la Universidad del Tolima, donde se lee claramente: "Ley 2345: Sí".

Ahora bien, la misma ley contempló que, una vez sancionada, se concederían seis meses a las entidades para adoptar o ajustar su manual de imagen, el cual debió remitirse al Departamento para la Función Pública, pero, además, alojarse en los sitios web de las respectivas instituciones:

"El Manual de Identidad Visual deberá ser ampliamente socializado con el fin de que la ciudadanía realice comentarios, sugerencias u observaciones sobre el mismo, las cuales serán relacionados en un anexo del Manual de Identidad Visual".

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Y también puntualizó, como parte de las prohibiciones, que "el Manual de Identidad Visual no podrá contener elementos alusivos al Plan de Gobierno, Plan de Desarrollo o Plan de Acción del gobierno o dirección administrativa que lo apruebe".

Para el caso del Alma Mater, la consulta al sitio web institucional permite evidenciar, dentro del módulo de atención al ciudadano, una sección específica para manuales, en la cual se vincula el documento relacionado con la imagen corporativa.

Sin embargo, el mencionado manual se encuentra respaldado en la Resolución 0650 del año 2013, suscrita por el entonces rector José Herman Muñoz, es decir, 10 años antes de la expedición de la ley.

Aunque el documento describe y define ampliamente los usos adecuados del logosímbolo de la UT, dedica un apartado al eslogan y, en contravía de la ley "Chao Marcas", contempla: "El logo institucional puede ir acompañado de un eslogan, solo si la alta dirección así lo desea".

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Esa disposición contraviene lo dispuesto en la norma, que tácitamente considera inconveniente que el eslogan se convierta en una marca que identifique la gestión de una administración determinada, como es el caso de la gerencia de Jhon Jairo Méndez.

Pero, aun si el manual obsoleto estuviera siendo aplicado, no se entendería cómo los mensajes "Conocimiento que transforma" o "Una universidad que transforma" desbordan en su proporción el logo institucional en la identidad digital de las cuentas de redes sociales, cuando, al respecto, el documento precisa claramente: "en medios digitales como las redes sociales debemos procurar conservar la visibilidad del logo".

El vigoroso afán por hacer notar que el letrero tiene nuevo dueño llevó al profesor Méndez a sepultar incluso un logro de todos los estamentos universitarios, como la acreditación institucional, cuyo logosímbolo desapareció para imponer su propio sello.

Dicen expertos y connotados teóricos de la comunicación que "todo comunica", y aspectos tan aparentemente banales como el cuidado de la imagen institucional podrían estar enviando un mensaje confuso.

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¿Acaso es el de autoritarismo, el de poder desafiante al que nos han acostumbrado las castas políticas de este departamento, que ven en lo público y sus instituciones fincas a las que hay que marcar como propiedad privada?

Ojalá sea solo una interpretación errada y el profesor Méndez y sus directivas no solo honren la ley, sino ajusten rápidamente los lineamientos sobre imagen institucional del Alma Mater, entendiendo que la huella que pretende dejar está en las múltiples oportunidades de mejora y los retos misionales, más que en un acto de fanfarronería, plantando banderas como vikingos o conquistadores.
 

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