La Reserva Natural de la Industria Licorera de Caldas alberga 256 hectáreas de bosque y 68 nacimientos de agua
La conservación ambiental y la producción de licores se encuentran en la Reserva Natural de la Industria Licorera de Caldas (ILC), un espacio de 256 hectáreas de bosque que alberga 68 nacimientos de agua y una amplia biodiversidad. Así lo explicó María Isabel Vergara Castaño, ingeniera agrónoma del área de Responsabilidad Social Empresarial de la compañía, quien destacó la importancia de este ecosistema para la protección de los recursos naturales y la elaboración de sus productos.
Dentro de la reserva, 24 hectáreas están destinadas al cultivo comercial de roble blanco colombiano, una especie fundamental para la fabricación de los barriles utilizados en el proceso de añejamiento de las tafias que posteriormente se convierten en ron. Según explicó Vergara Castaño, la madera de este árbol contribuye a desarrollar características como el aroma, el color y el sabor que distinguen a los productos de la empresa.
“Esta especie es especial para nosotros, ya que de esta especie se saca la madera con la que se fabrican los barriles para añejar las tafias y posteriormente producir ron”, señaló la ingeniera agrónoma, al explicar la relación entre el aprovechamiento de esta especie y los procesos productivos de la licorera.
Otro de los aspectos destacados es la presencia de especies indicadoras de la calidad del agua, como el mirlo acuático y la rana chocolate. De acuerdo con Vergara Castaño, estos animales tienen la capacidad de desplazarse bajo el agua y su presencia constituye una señal de las condiciones de pureza del recurso hídrico y del equilibrio entre los procesos de conservación y la biodiversidad de la reserva.
La protección de este entorno está a cargo de operarios responsables del mantenimiento de las zonas verdes y de un equipo del área de Responsabilidad Social Empresarial, que trabaja en la conservación del equilibrio ecosistémico. Además, la reserva cuenta con registros obtenidos mediante cámaras trampa, con los que se ha evidenciado la presencia de hasta ocho especies de mamíferos, dentro de un entorno que reúne más de 100 especies de plantas y fauna asociada.
Para Vergara Castaño, recorrer este espacio representa una oportunidad para reconocer el valor ambiental del territorio y la importancia de preservar sus recursos naturales. La profesional describió la reserva como un “pulmón verde”, por sus condiciones de tranquilidad, aire puro y riqueza biológica, y resaltó que su cuidado permite mantener un ecosistema que, además de contribuir a la conservación de la naturaleza, está estrechamente relacionado con la producción de los licores de la Industria Licorera de Caldas.