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La transformación que ahora llega a una zona olvidada de Ibagué

No se trata solamente de pavimentar una vía, es dejar atrás años de deterioro con una intervención que incluye redes renovadas, accesibilidad, ciclismo, empleo y mejores condiciones para habitantes, comerciantes y visitantes.
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Alcantarillas
5 Sep 2026 - 21:29 COT por Tatty Umaña

Por más de 20 años, el deterioro hizo parte del paisaje para las comunidades que viven y se movilizan hacia sectores como El País, hubo épocas en las que transitar por algunos puntos significaba enfrentar vías prácticamente intransitables, una realidad que terminó afectando mucho más que el desplazamiento.

Cuando una comunidad permanece durante años con infraestructura deteriorada, también pierde oportunidades. Llegar es más difícil, movilizar productos cuesta más, los visitantes pueden pensarlo dos veces y las actividades económicas encuentran mayores obstáculos para crecer. Por eso, la intervención que hoy avanza en esta zona tiene una lectura mucho más profunda que la de una obra de pavimentación.

El cambio comienza debajo de la tierra

Antes de colocar el concreto, se trabaja en la renovación y reposición de redes de acueducto, alcantarillado y aguas lluvias, además de las redes principales y domiciliarias relacionadas con el acueducto complementario fase 5.

El objetivo es evitar que una nueva superficie termine cubriendo problemas antiguos que después obliguen a romper nuevamente la vía, el ingeniero Marco Mateus, secretario de Infraestructura, encargado de explicar la intervención fue enfático: "No es una intervención menor ni superficial".

Y quizás ahí está una de las principales diferencias frente a lo que durante años habían conocido los habitantes de la zona. La apuesta es que la transformación no se quede en lo visible, sino que tenga bases para permanecer.

 

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Descripción
Alcantarillas

 

Una alcantarilla también puede hablar de dignidad

Uno de los detalles que más llama la atención está en las nuevas estructuras de alcantarillado. Fueron concebidas para permitir que los trabajadores puedan ingresar de manera más cómoda y segura cuando sea necesario realizar labores de mantenimiento o inspección. No se trata simplemente de construir un espacio para que el agua circule, sino de dejar una infraestructura que pueda ser revisada y atendida adecuadamente con el paso de los años.

A esto se suma una decisión que puede parecer sencilla, pero que tiene una importante implicación para la seguridad y el cuidado de la obra: las tapas de las alcantarillas están elaboradas en el mismo concreto, una característica que dificulta que puedan ser retiradas y posteriormente robadas. De esta manera, se busca reducir uno de los problemas que suelen afectar la infraestructura urbana y que terminan convirtiéndose en un riesgo para peatones, ciclistas y conductores.

El diseño también facilita que las labores de mantenimiento puedan realizarse en mejores condiciones. El acceso adecuado a las redes permite que los trabajadores puedan ingresar de manera más segura cuando sea necesario inspeccionar, reparar o hacer mantenimiento, evitando que una infraestructura nueva termine repitiendo las dificultades de obras anteriores.

Es un detalle que no necesariamente se nota cuando alguien pasa por la vía, pero que habla de una obra pensada más allá de la fotografía de la pavimentación. La apuesta está en construir infraestructura que no solo se vea bien el día de la inauguración, sino que pueda conservarse, mantenerse y seguir prestando servicio a la comunidad durante muchos años.

El ingeniero Mateus explicó que esta visión hace parte de la intención de desarrollar intervenciones integrales, en las que incluso los elementos que quedan debajo de la superficie y aquellos que parecen pequeños tengan importancia en el funcionamiento futuro de la obra.

No solo para carros: también para quienes caminan y pedalean

La transformación tampoco está pensada únicamente para quienes se movilizan en vehículo, los nuevos andenes conservarán niveles que faciliten el tránsito peatonal, se instalarán losetas podotáctiles para personas con visión reducida y se construirán rampas para quienes tienen movilidad reducida. Además, la intervención contempla una ciclobanda que permitirá conectarse con la infraestructura existente en la carrera Quinta.

La obra cambia así la manera de entender la movilidad en el sector. No se trata solamente de que un vehículo pueda pasar, sino de que una persona pueda caminar con mayor seguridad, una persona con discapacidad pueda desplazarse con menos barreras y un ciclista encuentre una infraestructura que pueda integrarse con otros recorridos de la ciudad.

Una comunidad que también necesita oportunidades

Hay otro impacto que puede sentirse incluso antes de que terminen los trabajos. La ejecución genera empleos directos e indirectos y mueve actividades alrededor del proyecto, permitiendo que parte de la inversión llegue a familias vinculadas laboralmente con la obra, pero el efecto económico puede ir mucho más allá.

Una mejor conexión con estos sectores puede facilitar el desplazamiento de clientes y visitantes hacia San Bernardo, San Juan de la China, La Flor, China Alta, que tienen alto potencial turístico y otros puntos de la zona, abriendo mejores condiciones para las actividades comerciales, rurales y turísticas.

Para quienes viven allí, que alguien pueda llegar con mayor facilidad también puede significar más posibilidades de vender, producir, recibir visitantes y mostrar lo que ofrece el territorio.

Después de 20 años, el reto es que la transformación permanezca

El ingeniero destacó que la intención es que la obra tenga una vida útil prolongada y pueda ser aprovechada durante muchos años por la ciudadanía, "Son obras que van a ir a lo largo del tiempo y la van a gozar muchísimo", afirmó el ingeniero Mateus.

Después de dos décadas de espera, el resultado no debería medirse únicamente en metros de concreto instalados, también tendrá que verse en el adulto mayor que pueda caminar por un andén adecuado, en la persona con discapacidad que encuentre menos obstáculos, en el trabajador que pueda realizar mantenimiento de las redes con mayor seguridad, en el ciclista que tenga un espacio conectado y en el comerciante o productor que pueda recibir con mayor facilidad a sus clientes.

Para una zona que durante años conoció el abandono y el deterioro, la verdadera noticia no es solamente que están arreglando una vía. Es que una comunidad que llevaba años esperando empieza a recibir una infraestructura pensada para vivirla, caminarla y aprovecharla de una manera diferente.