Alcaldia
  |   06.Julio.2020   |   Por:  
Tatty Umaña

Ibagué maravillosa: Mirador Los Sauces

Mirador Los Sauces
La Capital Musical de Colombia tienes rincones fantásticos que en ocasiones ni sus propios habitantes conocen, empezar a mirar la ciudad con otros ojos permitirá que una vez levantado el aislamiento los planes para hacer en Ibagué sean muchos.
Velotax

Desde el mirador los sauces se pueden percibir todo el Cañón del Combeima en su máxima expresión. Si la suerte acompaña a los viajeros y el cielo se despeja hacia el norte, el paseo al Cañón se completa desde el mirador en donde la foto al nevado es de rigor, justo allí comienza la ruta hacia El silencio, primera base para ascender al nevado, son casi 300 metros de escalera empinada que llevan a la cúspide del mirador en donde se observa gran parte del río y los coloridos techos de las casas de juntas, una gran bocanada de aire es suficiente para purificar el alma y regresar de nuevo a la ciudad.
 
Esta es una loma ubicada en el corregimiento de Juntas “la puerta al nevado”; queda a 18 kilómetros del centro de Ibagué, tiene escaleras en roca y madera de pino, el cual no se da propiamente en la región, las cuales llevan a su cima, desde ahí, se divisa un hermoso paisaje donde se puede ver el río atravesando por medio de las montañas, fluyendo por la gravedad y con aparente calma. A pesar de su importante paisaje, se divisa la presión que tiene la ciudad, ya que se encuentran varias casas humildes alrededor de la vía, producto del proceso de urbanización y desplazamiento que hay en el país. También se evidencia la intervención en la zona de la montaña donde quedan pocos relictos de bosque debido a la extensión de los cultivos. A pesar de esto sigue ameritando subir hasta el mirador de los sauces.

Este sector nació en predios de la antigua hacienda Tolima, de Don Martin Restrepo. Localizado en las confluencias de tres fuentes hídricas: el río Combeima y las quebradas Guamal y las Perlas y de tres caminos reales: a cruces por el norte, al páramo por el nororiente y a Toche por el occidente. Ese hecho sugirió el nombre de Juntas dado al nuevo caserío consecuencia de la migración Antioqueña de finales del siglo XIX, que llevo la fundación de Anzoátegui. Los primeros en llegar fueron Tomas Osorio, casado con Carmen Julia Valencia y Félix Celerino Jiménez. La primera casa la construyó Roberto Díaz. 

El 30 de junio de 1959 el río Combeima destruyó el caserío y acabo con la vida de la mayoría de sus pobladores. El 1 de junio de 1985 el desbordamiento de la quebrada el Guamal destruyó lo poco que aún quedaba del caserío. Entonces Doña Blanca Díaz de Osorio, heredera de la finca de su padre Roberto Díaz, facilitó los terrenos para volver a empezar.