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Seguridad y autoridad

En los centros urbanos el consumo de droga y el microtráfico ha degenerado el comportamiento delincuencial.
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7 Mar 2021 - 8:42 COT por Ecos del Combeima

Reitero hasta la saciedad, que uno de los valores más importantes de la democracia actualmente es la seguridad, entendida como el eje que garantiza el ejercicio de las libertades individuales y colectivas. La seguridad de hoy debe adaptarse a los fenómenos nuevos de delincuencia, debe modernizarse la fuerza pública, apropiar la ciudadanía, vincularla en los procesos de prevención del delito y convivencia ciudadana. 

La ruralidad que en la pandemia recuperó y creció la producción, sufre hoy el fenómeno de las pequeñas bandas delincuenciales, que en su mayoría están integradas por ex guerrilleros que, conociendo el bandidaje operacional, intimidan y extorsionan a nuestros productores agrícolas que hoy con mayor poder adquisitivo se vuelven presas de quienes aprovechándose de los horrores del pasado, siembran terror y zozobra para obtener dividendos económicos.

En los centros urbanos el consumo de droga y el microtráfico ha degenerado el comportamiento delincuencial, degradando sus prácticas que, mezcladas entre adicción, robo, muerte, mercado sexual y otros, someten en zonas de miedo a conglomerados sociales cada vez más grandes. 

El mensaje del presidente Duque, en su reciente visita a Ibagué, demoliendo “las casas del veneno” donde se expendía droga, es un mensaje contundente de autoridad, la articulación en voluntad e inversión con alcalde y gobernador, para el aumento de pie de fuerza representado en 500 unidades de hombres y mujeres tolimenses, becas en la Escuela Gabriel González, para el proceso de incorporación y formación, para el Tolima genera confianza y muestra trabajo en equipo, eficiente y pertinente para controlar la delincuencia, la inversión en movilidad para policía y ejército, parque automotor compuesto por 100 motocicletas, seis Comandos de Atención Inmediata, CAI, y un vehículo aéreo no tripulado, como apoyo al servicio de vigilancia de la Metib herramientas reales en la lucha permanente que debe darse contra la delincuencia en todas sus formas.

El Ejército Nacional dispondrá del incremento en el pie de fuerza con tres pelotones más para el departamento del Tolima, que llegarán en el mes de mayo, así mismo para Ibagué, la Alcaldía con el apoyo del Ministerio del Interior, trabajarán de la mano en la recuperación de 223 cámaras de vigilancia y 170 nuevas que financiará la Gobernación del Tolima. 

La Policía, el Ejército y la Fuerza Aérea, deben contar con el respaldo pleno de toda la sociedad, algunos frentes que, se hacen llamar políticos y se presentan como nuevas alternativas, deslegitiman su actuar para obtener réditos electorales, traicionando los verdaderos intereses de los buenos ciudadanos, que respetamos y apoyamos la institucionalidad, esa que le da fuerza y valor a nuestra democracia, sin irrespetar libertad, pero si protegiendo y promoviendo seguridad y autoridad.

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La reflexión no es comparar a Ibagué con Medellín para encontrar lo que falta, sino para entender qué funciona allá y cómo apropiar lo que nos convenga acá en nuestra escala y con nuestra propia identidad.

Aunque no tenemos experiencias similares, sí hemos afrontado con grandeza y determinación esa ilegalidad minera, y toca seguirlo haciendo hasta encontrar una solución definitiva.

Porque si no los cuidamos, difícilmente podremos aspirar a un futuro distinto.

Porque la pregunta de fondo sigue intacta: ¿la economía circular está transformando el modelo de desarrollo o se está convirtiendo en una narrativa conveniente para justificarlo?

La propia cumbre lo dijo sin rodeos: el desafío ya no es conceptual, es de articulación, y ahí está el punto clave. Nuestras ciudades no necesitan más diagnósticos, pues estamos sobre diagnosticados, sino que necesitan ejecución.

Porque aquí no solo integramos especies, también las ponemos a producir… aunque el único negocio rentable siga siendo el de siempre.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.