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IBAGUÉ - COLOMBIA, 05.Marzo.2021
  |   22.Febrero.2021   |   Por:  
Andrés Currea

El mural, homenaje a la novia de Ibagué

Andrés Currea
Crédito: 
Ecos del Combeima
Me parece hasta chistosa la polémica que se formó, las cartas, los derechos de petición, las entrevistas en medios y hasta los “profundos” análisis de algunos sobre el mural, sus causas y efectos…hasta de teoría del color se habló. Por: Andrés Currea.

Así como el recordado periodista Jorge Eliécer Barbosa Ospina, llamó y para toda la eternidad a Leonor Buenaventura de Valencia, “La novia de Ibagué”, por su valioso aporte a la cultura de nuestra ciudad y su amor profundo por sus tradiciones, hoy nos duele que un homenaje sea el blanco de críticas y contradicciones en vez de ser un acto que nos llene de orgullo y cariño por nuestra tierra y por quienes con sus actos y obras la hacen más grande.

Independiente del gusto pictórico, creo que el mural hace un merecido homenaje a esa bella mujer de encantadores ojos azules, de mirada profunda y de suave carácter que elevó aún más nuestro título de ciudad musical, que con sus letras y ritmos describió con poesía nuestra ciudad, sus gentes, sus costumbres y sus encantos.

Me parece hasta chistosa la polémica que se formó, las cartas, los derechos de petición, las entrevistas en medios y hasta los “profundos” análisis de algunos sobre el mural, sus causas y efectos…hasta de teoría del color se habló.

Algunos aseguran que la pintura no refleja los rasgos físicos de Leonorcita, que está muy cachetona, que el pelo no era así, en fin, para criticar hay expertos en la metería. El punto aquí es claro, es una expresión ciudadana de un artista que sobre un muro feo y largo, hizo una maravillosa pintura (para mi gusto) en un lugar donde el abuelo materno de Leonor Buenaventura, Nicolás Torres fue poseedor de varias propiedades en la calle diez, anteriormente llamada Calle Real.

Como sociedad nos falta mucho por entender, nos falta más amor propio y nos sobran excusas, críticas y argumentos para desbaratar las cosas buenas que se hacen en la ciudad, por pequeñas que para algunos parezcan.

Aplaudamos estas iniciativas, o pregunto- ¿acaso preferimos ver el muro feo?

Este homenaje a la gran Leonorcita Buenaventura, es digno de admirar y nos recuerda lo afortunados que somos de ser ibaguereños, también nos ayuda para que las nuevas generaciones conozcan más sobre nuestros cultores, nuestros ancestros y nuestros máximos representantes de la música como nuestra identidad ciudadana.

Ojalá haya más murales con los rostros de nuestros brillantes paisanos, que Ibagué se a un gran mural de recuerdos, de aprendizaje y de sentido de pertenencia, que cuando nos visiten vean en cada pintura fragmentos claves de nuestra hermosa y rica historia.

Andrés Currea Hernández

Comunicador Social y Periodista

Especialista en Educación, Cultura y Política