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IBAGUÉ - COLOMBIA, 20.Enero.2021
  |   13.Abril.2020   |   Por:  
Carolina Toro

¿Y usted, cuántos mercados ha donado?

Crédito: 
Javier Pérez / Ecos del Combeima
En 15 días puede acabar todo o renovarse. Nos quedan 15 días para que virus muera y podamos empezar de nuevo; es muy difícil para quienes viven en situación de pobreza extrema, o de quienes viven del día a día, superar una crisis como esta. Por: Carolina Toro.

“Tiene el derecho a criticar quien tiene un corazón para ayudar”: Abraham Lincoln

El lado humano de la crisis nos pone en evidencia de qué estamos hechos. Afloran sentimientos que desnudan el alma y revelan miedos y motivaciones. Lo que ha significado la pandemia para el mundo entero, al margen de desarrollar nuevas metodologías para recuperar la economía mundial, es la necesaria confrontación con nuestras creencias, que para quienes han tenido un espacio de reflexión, se han afianzado o transformado, dándole valor a los aspectos clave de la vida tales como abrazar, compartir, detenerse, observar, sentirse más cerca de los suyos aunque físicamente estén lejos, depurar personas y sentimientos tóxicos, aprecio y respeto por  la naturaleza, anteponer la estabilidad financiera al consumo y agradecer por la vida y la salud. Apagar la mente y sentarse a contemplar la vida, así tal cual es, sencilla y posible.  Caímos en la trampa del libreto de tener o ser, bajo el cual quedan al descubierto el lado humano y solidario de algunos y el mezquino  e individualista de otros. Una gran parte ha salido a prevenir y a aportar, otro tanto ha salido a juzgar; de la noche a la mañana mucho “influencers” se convirtieron en expertos en políticas públicas, manejo de crisis, epidemiología, salud pública entre otros. Se nota un constante empeño por desvirtuar cualquier intento de resolver la crisis por parte de los gobernantes y en lugar de aportar con ideas, influenciar positivamente su entorno, contaminan las redes con comentarios negativos que invitan al odio. Acaso eso es lo que necesitamos ahora? 
Es el momento de unirnos en torno a salir delante de la crisis, olvidar los colores políticos, las diferencias ideológicas, las barreras de clase; esta pandemia nos ha probado la vulnerabilidad de todos, incluso de los países desarrollados; debemos sentirnos orgullosos y agradecidos porque el impacto hubiera podido ser peor y gracias a las medidas anticipadas de nuestro Presidente, de nuestro Alcalde y Gobernador, se pudo evitar un contagio acelerado. El debate debería centrarse en participar en la solución y no en generar mas división. Los invito a olvidarse del rencor que les haya podido producir cualquier evento contra alguien y libere ese sentimiento para ver la situación desde los ojos del otro, eso es empatía, y así podrá vivir y experimentar la solidaridad, sentimiento que denota virtud, amor, compasión y justicia. Cuando practicamos la solidaridad, no solamente somos más felices, sino que hacemos que la balanza se incline hacia el bienestar de los más necesitados. Para practicar la solidaridad, debemos educar en la solidaridad, y nada mejor que el ejemplo. “La prueba de nuestro progreso no es si nos unimos a la abundancia de quienes tienen más. Es si damos lo suficiente a aquellos que tienen poco.”  Franklin D. Roosevelt
No existe la fórmula mágica para resolver el enorme impacto del Covid-19 y puede que en el proceso de implementación de las soluciones se comentan errores, no se puede desconocer que ha habido un trabajo incansable para mitigar la situación y que si bien es cierto aún existen sectores de la población con oportunidad para implementar alivios de forma efectiva, el Gobierno está haciendo un enorme esfuerzo para cobijarnos a todos. 
En 15 días puede acabar todo o renovarse. Nos quedan 15 días para que virus muera y podamos empezar de nuevo; es muy difícil para quienes viven en situación de pobreza extrema, o de quienes viven del día a día, superar una crisis como esta; pese a la ayuda que brinda la Alcaldía, hay familias numerosas, habitan en lugares pequeños, sin servicios públicos, con condiciones muy lamentables, en donde quedarse encerrados es difícil. Si todos  aportan una ayuda para los mas necesitados, desde un mercado, agua, una estufa eléctrica, un juego de mesa, un ventilador, cualquier cosa que les ayude a llevar mas fácil su aislamiento, seguramente muchos no tendrán que salir. Los invito a ver en cada entorno e indagar qué pueden necesitar las personas que los rodean, indagar sobre conocidos que puedan necesitar ayuda y comiencen a sentir la felicidad que genera ayudar a otro. Esto no es tarea exclusiva del Estado, es un deber moral de todos.  “No hay bien alguno que no nos deleite si no lo compartimos.” Séneca. Todo suma, y saber que un aporte hizo la diferencia entre que una familia o persona se alimentara o no, es algo que le renovará el espíritu  y le traerá bienestar a su alma.  El encierro en medio de comodidades es difícil, la incertidumbre del futuro frente a las deudas, empleos, o mantenimiento de negocios es preocupante, pero todo eso es nada frente a lo que viven muchas familias que no tuvieron la fortuna de tener las oportunidades que Usted tiene. Lo invito a que indague y si no conoce algún caso que requiera ayuda busque una fundación; no espere a dar lo que le sobre,  “Un hueso para el perro no es caridad. La caridad es compartir el hueso con el perro cuando se está tan hambriento como el perro.” Jack London, como tampoco espere a dar para que le agradezcan, lo reconozcan o lo publiciten; ayude porque está en sus manos cambiar realidades y aparte de ganarse un pedazo de cielo tendrá la recompensa de saber que le está dando una oportunidad de continuar a alguien que seguramente haya perdido la esperanza.
“Uno a uno todos somos mortales. Juntos, somos eternos.”, Apuleyo.