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IBAGUÉ - COLOMBIA, 28.Octubre.2020
Inacar
50 años
  |   18.Agosto.2020   |   Por:  
Tatty Umaña

Rebrotes, la segunda ola del COVID-19

 Julián Fernández, director (e) de Epidemiología y Demografía del Ministerio de Salud y Protección Social.
Crédito: 
MinSalud
Conocer el porcentaje de la población infectada y susceptible da una idea de la afectación en una segunda ola del virus. Países como Reino Unido, España, Francia, Rumanía, Bulgaria y Croacia se han visto enfrentados a una segunda ola del virus SARS-CoV-2 causante de la enfermedad covid-19.

Varias regiones del mundo que comenzaron a tener casos antes que en América Latina en la pandemia por COVID-19, como es el caso de Estados Unidos y diferentes de Europa Occidental, Israel o China, se está observando la aparición de nuevos picos de coronavirus que en algunos casos han sido mayores o al mismo nivel de cuando comenzó la pandemia. A esto, en epidemiología, se le denomina rebrote.

“En el caso de Europa Occidental se estaba hablando de una nueva normalidad y la flexibilización de medidas, entra a volverse un desafío en la nueva fase de estos países. En parte porque se esperaban segundas olas con un comportamiento estacional y se diera en otoño”, explicó Julián Fernández, director (e) de Epidemiología y Demografía del Ministerio de Salud y Protección Social. Estos rebrotes se explican porque a pesar del alto impacto que tuvo en Europa la pandemia, aparentemente aún hay un número importante de población susceptible. “De tal manera que conforme se liberen las medidas, estas personas pueden ser contagiadas y el virus propagarse rápidamente”, agregó.

“Aunque existe un fenómeno en diferentes regiones del mundo de aparición de casos después de que estos se habían desacelerado y que se relacionan con el regreso a la normalidad, también es cierto que hasta ahora parecer ser que el impacto en términos de mortalidad y letalidad es menor”, sostuvo Fernández.

Lo anterior también es reflejo de que los sistemas de salud han tenido tiempo de adaptarse, “además que en la primera ola se dio el fallecimiento de los más vulnerables y en esta segunda ola podría darse a los menos vulnerables. Además, a nivel mundial ha mejorado el tratamiento en UCI porque hay nuevas terapias, esto recordando que no hay un tratamiento específico y las vacunas se encuentran en investigación”.



Lo que se está intentando entonces es recalcular el porcentaje de personas que seguirían susceptibles después del primer pico y de personas que fueron afectadas. “Pero esto último no se puede calcular directamente con los datos de vigilancia oficiales porque es únicamente un porcentaje de los que son detectados que, en su mayoría, son sintomáticos. Por lo cual los asintomáticos no se detectan”, señaló el Fernández, agregando que gracias a encuestas de ceroprevalencia se tiene una mejor idea de qué porcentaje de la población de infectó y qué porcentaje sigue susceptible. 

“A partir de este último dato se ajustan los nuevos modelos y se toman en cuenta las nuevas medidas, muchas de ellas de flexibilización”, añadió. Manifestó también que es difícil predecir un rebrote debido a que aún hay preguntas abiertas como si el virus tendrá un comportamiento estacional como otros y sobre la inmunidad. “Son muchas variables las que no conocemos, y por ahora es importante saber que la experiencia internacional nos indica que es una posibilidad muy seria”.

En nuestro país por diferentes factores socioeconómicos la pandemia es asincrónica. Por lo cual hay algunas ciudades que van más adelante que otras y, en particular, en municipios pequeños y más alejados el brote tiene un comportamiento diferente. “Al final de esta primera ola, de acuerdo a las medidas que haya tenido cada población, a la densidad poblacional y otros factores, esto determinará la tasa de ataque. En la mayoría de ciudades del país queda un porcentaje importante de susceptibles”, aseguró el director (e) de Epidemiología de Minsalud.

Por lo cual no se tiene que entender como algo que puede generar pánico, sino como una posibilidad. “Esto refuerza la necesidad de profundizar las estratégicas de búsqueda, rastreo y aislamiento de contactos incorporado en el programa PRASS para reducir la velocidad de la transmisión”.

Además, un rebrote no nos toma igual que el primer pico. Esto se da porque inicialmente la pandemia llegó a los países y sorprendió con una capacidad por debajo de la necesaria, sin una red de laboratorios, sin conocer la enfermedad y sin PRASS, en cambio, en un eventual rebrote –puntualmente en Colombia- estaríamos con mayor capacidad instalada de UCI, el funcionamiento del programa de rastreo, conocimiento clínico de la infección, capacitación del talento humano y adherencia a las medidas de distanciamiento físico.

“No podemos bajar la guardia en las medidas de autocuidado. Mientras no tengamos una alternativa como la vacuna, es una posibilidad el retorno de nuevos brotes”, reiteró Fernández. Esperan poder retornar transitoriamente a una apertura económica que permita además cierto goce de la vida por parte de las personas. Sin embargo, es importante que la ciudadanía entienda que el retorno absoluto al escenario pre pandemia todavía está lejos hasta que haya una vacuna.

La invitación entonces es a continuar con el trabajo en casa si es factible. “En aquellos donde las actividades no sean viables para hacer desde casa, el énfasis es entender la responsabilidad conjunta entre empleador y empleado para seguir los protocolos de bioseguridad establecidos por Minsalud”, finalizó.