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IBAGUÉ - COLOMBIA, 12.Agosto.2020
Inacar
  |   21.Julio.2020   |   Por:  
Adriana Avilés

Retos y desafíos del Congreso en tiempos del Coronavirus

Adriana Avilés
Crédito: 
Ecos del Combeima
Los colombianos esperamos ver un Congreso conectado con el gobierno y viceversa para realizar un trabajo en equipo para superar no solamente esta pandemia si no todas las ‘pandemias’ que enfrentamos a diario, las cuales siguen siendo la causa de inequidad, desigualdad y pobreza.

Sin lugar a dudas el 2020 ha traído una serie de retos para todos los gobiernos en el mundo. Algunos han acertado en sus decisiones y otros no mucho, pero hoy sigue siendo un gran desafío gobernar en medio de la emergencia sanitaria del coronavirus.

De hecho, alrededor del mundo podemos ver gobiernos incrédulos, otros populistas y algunos demasiado optimistas. No obstante, lo que si queda claro es que estamos frente a un momento especial en la historia de la humanidad, cuyas consecuencias las comenzaremos a ver en los próximos meses de manera más clara.  

Incluso, lo más probable es que después de la era del covid-19 los gobernantes y políticos sean evaluados por los ciudadanos respecto de su gestión, más aún cuando nos encontramos ad portas de lo que serán las elecciones al Congreso de la República. 

En este punto los ciudadanos tendrán en cuenta a quienes realmente le hicieron frente a la crisis o si se excusaron en el virus para no hacer presencia en las comunidades que los eligieron y que hoy tanto los necesitan.

A pesar de las equivocaciones frente al manejo de la pandemia, los ciudadanos siguen confiando en sus dirigentes y están a la expectativa no solo de cómo van a seguir enfrentando la crisis, sino además de cómo van a cuidar el interés público. 

Ese es el reto mayor, en especial para el Congreso de la República que tiene el desafío de legislar respecto de las grandes decisiones que afectarán, aún más, la vida de los colombianos. A partir de este 20 de julio inicia la nueva legislatura y con ella los retos y desafíos para demostrar que por encima de sus intereses particulares prima el bienestar general.  

En la anterior legislatura se aprobaron varias leyes y reformas necesarias, como por ejemplo la cadena perpetua para violadores, el consumo de dosis mínima en espacio público, la no conexidad de los delitos de secuestro y narcotráfico, la Ley del Pliego Único, la Ley de Protección a la Vejez y la que promueve el uso de vehículos eléctricos, entre otras. No obstante, quedan temas trascendentales por debatir, los cuales podrán reducir o acentuar los principales problemas del país. 

Los colombianos esperamos ver un Congreso conectado con el gobierno y viceversa para realizar un trabajo en equipo para superar no solamente esta pandemia si no todas las ‘pandemias’ que enfrentamos a diario, las cuales siguen siendo la causa de inequidad, desigualdad y pobreza. 

En esta nueva legislatura el Congreso deberá enfrentar una serie de reformas en el marco del covid y poscovid, en donde se espera que se tomen las mejores decisiones que permitan cambiar el rumbo de un país que sigue sumergido en el atraso social, político, económico y tecnológico. 

Claramente ante estas nuevas circunstancias que ha traído la crisis sanitaria, se ha modificado circunstancialmente el cotidiano devenir de las funciones constitucionales en cabeza del Congreso, sin embargo, que sea precisamente la crisis la que permita avanzar en saldar la deuda social, y se de paso a reformas y no remiendos. En esta línea, el Congreso tendrá en la nueva agenda legislativa varias reformas fundamentales para el país: a la justicia, laboral y pensional; reforma tributaria; mercado de capitales; territorial, rural integral, consulta previa, electoral y además la reglamentación de la Ley de Regalías y la Ley de Crecimiento limpio y desarrollo sostenible. 

De tal suerte, que se requiere entonces de un gran pacto nacional y de un acuerdo político entre los diversos sectores para reconstruir al país, y así sea desde la virtualidad, el Congreso debe también ser protagonista en las grandes decisiones nacionales y debe apostarle a tramitar las grandes reformas.

Tarea nada fácil tendrán los honorables congresistas si quieren construir una nueva historia para Colombia en un momento definitivo en el que nos jugamos nuestra sobrevivencia como nación.