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IBAGUÉ - COLOMBIA, 20.Agosto.2018
Prabyc
  |   09.Agosto.2018   |   Por:  
Yudy Vallejo

Ibagué, ciudad de volcanes

Crédito: 
Museo La Martinica
El volcán Nevado del Tolima, El Cerro Machín y el Campo Monogenético del Guacharacos constituyen un verdadero patrimonio natural para la ciudad, sin embargo alrededor de ellos se tejen mitos y rumores que hacen recordar la tragedia de Armero, ¿Cuánta realidad hay en ellos? Conozca qué dicen los expertos sobre el tema.

 

El hombre siempre ha sentido temor por los fenómenos naturales, aún con la revolución tecnológica del siglo XXI no se ha encontrado una forma de predecir cuándo sucederá un temblor, una erupción volcánica y otro sin fin de cambios relacionados con el clima que tienden a causar daños de grandes magnitudes.

Sin embargo, es la fuerza de la naturaleza la que genera vida en el planeta, la que en su sabio proceder regenera cada día todo aquello que necesita un impulso para que los seres vivos puedan seguir adelante.

Ibagué tiene el privilegio de contar con varias estructuras volcánicas que si bien para muchos representan el temor de una catástrofe, más teniendo como antecedente la destrucción de Armero, para los expertos son estructuras a las que se les debe la gran fertilidad y belleza de los paisajes naturales.

El geólogo Ulises Guzmán explicó que un volcán es un cuerpo del interior de la corteza terrestre que cumple una función muy importante al mantener constante la presión y la temperatura de la Tierra dando así un equilibrio.

Además apuntó que los materiales que son expulsados a través de la ceniza aportan una gran riqueza a los suelos pues actúan como abonos naturales que ayudan a que los cultivos necesiten de menos apoyo para rendir los resultados esperados.

Nevado del Tolima

El estudio de los volcanes corresponde al Sistema Geológico Colombiano quien determina el nivel de amenaza, a través de métodos de carbono 14 determinan la edad de un volcán y si es activo o no, así mismo el riesgo que representa para una territorio.

“El volcán Nevado del Tolima está en verde, es decir está quieto, pues según los estudios realizados en la historia del hombre nunca ha hecho ninguna deglaciación, tiene cerca de 10 mil años sin presentar una erupción.

El abanico de Ibagué comprende tres municipios: Ibagué, Piedras y parte de Alvarado pues se formó la meseta producto de la deglaciación, esto no solo sirvió para los suelos sino para las aguas subterráneas pues cuando se presentó este fenómeno se formó éste que es uno de los mejores acuíferos subterráneos del país”.

Volcán Cerro Machín  

Desde siempre este volcán ha sido considerado uno de los más peligrosos del país debido a la gran cantidad de población que se encuentra dentro de su área de influencia, además de tener una línea directa con las cuentas de los ríos  Tochechito, Coello, Anaime y Bermellón, todos estos afluentes del río Magdalena.

“El volcán Machín según los estudios está a 17 kilómetros de Ibagué y a 7 kilómetros de Cajamarca, de acuerdo a los registros solo en la subida de Boquerón encontramos depósitos del Machín y hacía el lado de Carmen de Bulira pero en la ciudad no hay registro es decir que no hay evidencia que hayan llegado a la ciudad.

El Machín presentó erupciones hace 2.400 años, 1.200 años y 800 años, si se analiza la falla de Ibagué se encuentra que también hace cerca de 800 años fue que tuvo un evento cercano a los 7 grados, puede haber una relación pero no es directa.

La actividad sísmica y volcánica es probabilística, se toman antecedentes y se analizan factores pero no se puede determinar una fecha exacta en la que pueda ocurrir nuevamente un evento.

Campo Monogenético del volcán Guacharacos

En el sector de  la variante se encuentra el volcán monogenético Guacharacos,  en donde se ha descubierto que habrían al menos 3 estructuras volcánicas monogenéticas de las cuáles solo se conocen la ubicación exacta de dos de ellos, las explosiones de creación de los volcanes no solo fueron explosivas sino también efusivas, una de éstas últimas creó el Maar de El Tabor que puede observarse en la zona. 

“La existencia del volcán Guacharacos se conoció en el 2001 y posteriormente en los 100 años del SGC se determinó que no solo era uno sino dos, el origen de un volcán monogenético se debe a una zona de falla en que hubo movimiento en el pasado, subió el magma y afloró, lo que han reportado es que en el mismo punto no volverá a presentarsr erupciones, es magma solidificado.

Con el Pomca se buscó un acercamiento para analizar los movimientos en masa, darle un nivel de amenaza, estos cuerpos tienen muchos óxidos y es fácil que se alteren por las condiciones atmosféricas que se presentan en el sector, se pueden observar pedazos de roca dentro del Cerro que si se realiza construcción podría afectar a la población, Cortolima no da el uso del suelo simplemente recomendó que la zona fuera de protección y es el municipio quien determina.

Sistema Geológico Colombiano y gestión del riesgo

La directora del SGC, Martha Calvache, explicó que Ibagué está ubicado en el borde de una cordillera joven y que se está terminando de formar, por lo cual es normal que se generen sismos durante este proceso que puede tardar cientos y hasta miles de años.

Al mismo tiempo indicó que los volcanes como el Nevado del Tolima y el Machín cumplen con la función que la naturaleza les dio que es hacer erupción pero por lo general tardan muchos años entre una y otra.

“Necesitamos comprender los fenómenos naturales para aceptarlos con tranquilidad y tomar las medidas que se requieren para enfrentar estos procesos, se necesitan tomar decisiones de forma informada y esto se logra a través de la educación en temas ambientales, el Nevado del Tolima posiblemente algún día se active pero esperamos que para ese día toda la población tenga conciencia sobre el tema y se le pueda dar manejo.

Cuando un volcán hace erupción lo que hace es ayudar a construir el paisaje que estamos viendo actualmente, los terrenos que hay en el abanico de Ibagué son muy fértiles y esto se debe al material volcánico que viene de la cuenca del río Combeima y el río Coello.

En el momento de una erupción los terrenos deben adaptarse y formarse, éste es un proceso natural en la formación de suelos.