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IBAGUÉ - COLOMBIA, 21.Febrero.2018
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  |   30.Diciembre.2016   |   Por:  

Víctimas y actores del conflicto armado ahora trabajan unidos y en paz

Gracias a la iniciativa Paz Wear del empresario Jader Zuleta y su familia, hoy se sientan unos al lado de otros para producir y demostrar que quienes fueron enemigos o víctimas de la violencia pueden convivir y progresar.

Doña Alba Lucía Gómez tuvo que salir desplazada huyendo hace trece años de la finca que habitaba junto a su familia en el municipio de Santa Isabel, ubicado al norte del departamento del Tolima y desde entonces tuvo que recorrer varias regiones hasta llegar a la dura y fría Bogotá desde donde luego de atravesar por dificultades y necesidades, llegó de nuevo a Ibagué y hoy es parte de Paz Wear.
“Soy víctima del conflicto armado por la lucha entre la guerrilla y el ejército, salí en el 2003 y allí perdí a gran parte de mi familia, regresé a Ibagué con mis hijos y mi esposo pero siempre con el miedo por la cercanía de la violencia desde donde tuvimos que huir; llegué a la Red de Solidaridad y me enviaron a Bogotá, allá nos acogieron y tuve ayuda, trabajé en confección queriendo volver a mi tierra me encontré con Paz Wear, me acerqué y me presenté como desplazada y ya llevo un año trabajando y cambiando esa historia que a muchos nos ha afectado”, afirma Alba.
Dice que se siente vocera de este proceso, de esta marca porque les está  brindando una oportunidad a muchas personas, dice que se siente feliz de trabajar elaborando prendas que se fabrican con mucho amor y por víctimas del conflicto armado.
“Le he dado a conocer mi experiencia no solo a gente de Colombia sino de otros países, como lo hicimos en Expo Moda donde les transmitimos nuestra vivencia a muchas personas; un domingo venía a trabajar y venía en la buseta con mi polo de Paz Wear y la palomita de la paz bordada en la izquierda, una señora me preguntó qué significaba eso y me paré, le pedí permiso al conductor y casi que con lágrimas en mis ojos les expliqué como ha  sido el proceso y que esta es la marca de la paz en Colombia”, afirma orgullosa.
Dice que su mensaje es que todos, víctimas, actores armados, guerrilleros, soldados o los que sean, somos colombianos y podemos trabajar hombro a hombro, sin odios no rencores y sacar adelante la economía de nuestros hogares y de un país tan bello como el que tenemos.