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Héroes de mi región | 29 Nov 2016 - 8:27 am | Por: Equipo Ecos del Combeima

César Mora, el paramédico que se dedica a las labores sociales

César
El hombre inició la ayuda a la comunidad después de que su hijo nació muerto debido a una enfermedad llamada toxoplasmosis. Señaló que pudo cumpirle el deseo a un pequeño con enfermedad terminal y aseguró que su vida es servir.

César Mora es un hombre de 38 años de edad, casado, con tres hijos, quien dice que el amor a su profesión ha venido de familia, al haber médicos y enfermeros, pero lo que lo llevó a servir a la gente, a realizar labores sociales y lo que lo marcó para siempre fue hace algunos años cuando su primer hijo nació muerto, debido a una enfermedad llamada toxoplasmosis.

Para Mora, su día de trabajo comienza a las 5 de la mañana, donde según él, se encomienda a Dios, pidiéndole que así como sale de su casa pueda regresar, debido a la complejidad de su oficio, señalando que a veces tenga que hacer oídos sordos ante los insultos de la gente que no entiende su labor.

César dijo a Econoticias que a pesar de las críticas de mucha gente que los cataloga como ‘los chulos’ del SOAT, en muchas ocasiones se realiza el llamado ‘social’ donde se atienden personas enfermas, lesionados, habitantes de calle o personas discapacitadas donde se ofrece un servicio gratis, poniendo de su bolsillo los elementos gastados en dicha actividad con los pacientes.

Según el conductor – paramédico, hubo una situación que lo marcado al trasladar un niño con enfermedad terminal hacia su casa al barrio Ambalá. “El pequeño me decía cuando lo dejé en su casa que quería ver encendidas las luces de la ambulancia, sin saber que jamás lo volvería a ver, pues falleció a los cuatro días”.

Cesar Mora contó situación curiosa. Una joven intentó suicidarse en la Ciudadela Simón Bolívar y desde allí la trasladaba un taxista pidiendo ayuda por la Red de Apoyo de WhatsApp; él escucho el reporte salió en su ambulancia y al saber que no la podía llevar le empezó a abrir camino al taxista para que tuviera vía libre y le pudieran salvar la vida en la USI del Jordán.

Mostrando un gesto de nobleza, Cesar no quiso dejar por fuera a su compañero de fórmula, el auxiliar de enfermería Andrés Hernández, de quien dijo es un excelente amigo y profesional.

Para Cesar Mora, ser paramédico es una bendición que Dios le dio y a pesar de los inconvenientes del día a día es algo que lo hace con mucho amor, respeto y agrado.

Pero todo no ha sido felicidad, hace algunos años la que en aquel entonces era su compañera sentimental lo dejó por otro, al no encontrar ese compañero que pudiera dedicarle tiempo. Hoy él ya hizo una nueva familia, conoció una gran mujer, una enfermera de la Clínica Nuestra, a quien cataloga como “su angelito”.

Cesar se despidió no sin antes sugerir a los demás conductores que colaboren cuando vean una ambulancia, pues muchos ignoran la emergencia que pueda estar sucediendo al interior de la misma.

Quisimos hacer este homenaje a otro de nuestros ‘Héroes de mi región’.

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