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IBAGUÉ - COLOMBIA, 16.Julio.2019
Terraverde
  |   05.Julio.2017   |   Por:  
Portafolio.co

Túnel de la Línea, a un año de su terminación

Conconcreto y Carlos Solarte ganaron la licitación para culminar el 12% que le falta al proyecto.

Casi un siglo ha esperado Colombia para cruzar la cordillera central, por medio del túnel de La Línea, y todo parece indicar que en julio del 2018 esta ideas sería una realidad.
El Consorcio La Línea (integrado por las firmas Conconcreto y CSS Constructores, cada una con el 50% de participación) tendrá bajo su amparo la terminación del 12% que le falta a las obras y que, a finales del año pasado, le fueron liquidadas al contratista Carlos Collins.
Así, el próximo 17 de julio se adjudicaría la interventoría del proyecto –que se la están peleando entre 12 proponentes– y “este mes esperamos tener los contratos legalizados con sus pólizas y dar orden de inicio de obra antes de finalizar julio”, indicó Carlos García Montes, director del Instituto Nacional de Vías (Invías).
Y aunque la principal tarea del consorcio ganador será culminar el túnel principal en un año, el contrato adjudicado también prevé la terminación de la segunda calzada entre Calarcá y Cajamarca, para el cual se destinarán $224.407 millones, es decir, unos $2.300 millones menos de lo que tenía proyectado el Invías en el pliego que publicó hace un mes.
A renglón seguido, el documento definitivo es claro y señala que la etapa de preconstrucción tendrá una duración de 30 días calendario a partir de la firma del acta de inicio; mientras que la construcción deberá iniciar a los 30 días de firmada, y las primeras tareas a desarrollar serán las obras preliminares: andenes, pavimentos y aquellas que no requieran ajustes de diseños y pruebas de calidad.
De este modo –si todo sale bien– a finales de agosto terminaría el periodo de preconstrucción y hasta los últimos días de septiembre habría plazo para que el Consorcio La Línea entregue estudios y diseños intervenidos de las obras prioritarias.
Paralelo a esto, ambas firmas “tienen un plazo de 120 días calendario (sería hasta finales de noviembre) para hacerles intervenciones a los diseños y estudios, y revisiones de las obras existentes”, reza el pliego de condiciones.
La historia de este proceso licitatorio, además de venir de varios años de complicaciones y retrasos, tuvo su capítulo más reciente hace dos meses.
Para ese momento estaba previsto que se adjudicara el contrato que ganaron ayer Conconcreto y CSS Constructores, pero la licitación quedó desierta, razón por la cual el Invías debió hacer más de 10 ajustes en la misma.
Entre otras cosas, la entidad tendrá a su cargo la licencia ambiental y no se le cederá al contratista; además, se le dará un anticipo de 10% al consorcio (unos 24.000 millones); y el instituto asumirá la responsabilidad, en caso de que se aumenten los plazos por mayores tiempos requeridos en el diseño y ejecución de obras extraordinarias.
Entre estas últimas se incluyen, por ejemplo, cambios que se realicen en el tratamiento de los túneles o en reparaciones mayores a las previstas anteriormente.
“Además de las obras que ya conocemos que realizará el contratista, este tendrá a su cargo el mantenimiento del 88% que el anterior encargado dejó listo y que hoy viene haciendo el instituto por medio de la urgencia manifiesta declarada”, señaló García.
Y es que según un informe de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), “en todos los frentes de trabajo del contrato principal quedaron obras pendientes, por lo que el Gobierno acudió a esta figura para que un contratista se encargara de mantener, primordialmente, la estabilidad del túnel principal hasta que se resuelva el nuevo proceso licitatorio”.
Juan Martín Caicedo, presidente del gremio, indicó en una carta que “el factor tiempo es de total relevancia (en el túnel principal) puesto que la inadecuada implementación de las secuencias de excavación, de las actividades de soporte y del revestimiento por parte del anterior contratista derivó en un riesgo adicional, hoy latente, puesto que el túnel se encuentra en un desequilibrio entre (...) la tendencia natural de la cordillera de rellenar el espacio vacío, contra el soporte”.