Alexa
Gana Gana
M30

790 AM

IBAGUÉ - COLOMBIA, 11.Noviembre.2019
Belvedere
  |   06.Noviembre.2019   |   Por:  
Alejandra Guerrero

Definamos, ejecutemos, solucionemos

Crédito: 
Javier Pérez / Ecos del Combeima
Necesitamos continuar con las estrategias que están funcionando y generar nuevas para crear el ambiente de innovación e inversión privada que tanto necesitamos. Por: Alejandra Guerrero Fajardo.

Durante la última semana hemos visto con gran optimismo cómo los funcionarios electos han invitado a todos los sectores a unirse en la ejecución de los planes de desarrollo que esperemos mejoren la calidad de vida de todos los ibaguereños. Lo primero que debemos preguntarnos aquellos que queramos participar en hacer ciudad es preguntar y definir ¿para qué somos buenos?

Les he mencionado anteriormente que llevamos gestando nuestros problemas de ciudad por varias décadas. Nuestros problemas actuales no se van a subsanar por completo en los próximos tres años. Pero sí sabemos que podemos tomar las estrategias para encaminar a la ciudad a mejorar. Muchos de los problemas que han pasado se deben a que tanto el sector público como privado le apuestan a todo sin ninguna formulación, estrategia y mucho menos una ejecución sostenible.

¿Han escuchado el término “clúster”? Es un término muy popular, la Cámara de Comercio habla de formar clúster como si estos aparecieran mágicamente. El tiempo que toma en formar uno es variable, depende directamente del tejido y cooperación social entre los agentes de la economía, léase todos. La teoría económica dice que la existencia de clústeres mejora la productividad de las empresas que están en él, aumenta la innovación y fomenta la creación nuevas empresas.  Suena fácil. Hagamos clústeres, así generamos empleo, con la innovación nos enfocamos en la economía naranja y con todas esas empresas nuevas nos volvemos la ciudad competitiva que todos soñamos.  Pero nada de esto ha sucedido, no tenemos clara pregunta que hice al principio, ¿Para qué somos buenos?

Empecemos por definir qué es entonces un clúster. Es un número de negocios, proveedores e instituciones interconectados y concentrados en una zona geográfica específica. Donde la combinación de recursos y cualidades se fusionan hasta que le da una ventaja competitiva con respecto a su competencia. El ejemplo más sonado mundialmente es Silicon Valley en California. El clúster por excelencia de emprendimientos relacionados con innovación tecnológica, empezó su proceso antes de 1970. Con una combinación de investigación auspiciada por las universidades, alta inversión privada y el gasto continúo del Ministerio de Defensa. Juntos estos elementos crearon las condiciones para su crecimiento y éxito.

Nosotros no tenemos el ecosistema para generar innovación. No hay una buena relación entre la academia y la empresa privada, lo cual llama a la inversión. Además, la investigación no genera impacto o mejoras a la productividad. Esta es la principal razón por la que los intentos del sector público han sido infructuosos.

Por ejemplo, el hecho de que tengamos producción textil no implica directamente que este se vaya a convertir en un clúster. Necesitamos también tener los insumos a la mano, debemos tener el capital humano para producirlo eficientemente, debemos tener las instituciones para proteger esa industria y la innovación para mantener un factor diferenciador con la competencia. Sí, parece que siempre terminamos hablando de las mismas variables. Pero es que mientras no tengamos una gerencia estratégica y un plan por lo menos a mediano plazo, vamos a seguir hablando de lo mismo con términos más elegantes.

Esta semana aprendí de un modelo de economía rural. En el cual, con el uso de la energía solar y el de aguas lluvias-innovación-. Combinados con la pasión y el temple de la población-capital humano- y unos insumos de primera calidad de la región-proveedores- le han dado valor agregado a su producto final. Los ingredientes de este producto son leche, sal y cuajo. Comúnmente lo llamamos Queso Paipa, como su nombre lo indica es de Paipa, su clúster.

Todos los factores económicos se unieron y junto a la inversión privada han logrado triplicar el valor del producto final.  Además, cuentan la historia detrás de su producto de una manera tan romántica que uno paga con gusto, porque además el proceso creativo de mercadeo es tan bueno que uno compra convencido que se está llevando lo mejor de todo. Esto es un ejemplo de una región que supo que podía producir, la volvió economía naranja, le puso inversión privada y una protección paternalista del gobierno y está generando crecimiento.

La administración de Guillermo Jaramillo generó una estrategia en el que obtuvo críticas por no abarcar todo. Sin embargo, identificó que producimos y generó estrategias en el corto plazo para empezar su crecimiento. El trabajo que hizo fue fundamental para generar la cimentación de una ciudadanía orgullosa y empoderada.

Nuestro alcalde electo está invitando a todos a incidir en la ejecución de su plan de gobierno. Necesitamos continuar con las estrategias que están funcionando y generar nuevas para crear el ambiente de innovación e inversión privada que tanto necesitamos. Pero antes que todo sentémonos con el alcalde electo y decidamos para que somos buenos.